Tuvo mala suerte: el momento de salida del trabajo coincidió con lo peor de una dura tormenta que afectó a Tucumán. La fuerza de las ráfagas era tal que hasta movía a los autos que pasaban.
El joven esperaba el colectivo en una garita de San Martín e Ibatín cuando el viento llegó a su máxima fuerza. Desesperado y con miedo, se movió de un lado al otro, cuando de repente empezaron a caer ramas de grandes dimensiones de los árboles que estaban encima de él.
El techo de la parada evitó que lo golpeen. Por su tamaño y peso, los troncos podrían haberlo matado. Instantes después, un camión de bomberos puso a resguardo a la víctima y liberó la calle de ramas.
El fenómeno meteorológico dejó un saldo de 5 árboles caídos y al menos 10 desprendimientos de ramas de gran porte en diversos sectores del municipio. A pesar de la ferocidad de la tormenta, no se registraron heridos.