A Chabán se le imputan los delitos de "estrago doloso seguido de muerte", que prevé penas de entre ocho y 25 años de prisión, y "cohecho activo", que prevé entre uno y seis años de cárcel.
A Villarreal se lo acusa de los mismos dos delitos, como partícipe secundario en el primero y como partícipe necesario en el segundo, al igual que a los seis miembros de Callejeros, a su encargado de escenografía y al representante de la banda.
Los ex policías Carlos Díaz y Miguel Belay serán juzgados por "estrago doloso seguido de muerte" y "cohecho pasivo", en tanto que los ex integrantes del Gobierno Fabiana Fiszbin, Ana Fernández y Gustavo Torres han sido acusados del delito de "incumplimiento de los deberes de funcionario público".
Sobre la cuestión principal a debatir, el abogado Patricio Poplavsky, uno de los cuatro querellantes del juicio, sostuvo que "no hay dudas de que el hecho se trata de un estrago doloso, pero las defensas van a tratar de que la figura sea culposa para que sea excarcelable". "En este juicio, la lucha va a estar entre el dolo y la culpa, pero los familiares quieren justicia y una condena efectiva para todos los imputados", señaló.
El proceso estará a cargo del Tribunal Oral Criminal Nº 24, ubicado en Tribunales (Talcahuano 550, Capital), y los magistrados que llevarán adelante el juicio serán Marcelo Alvero, Daniel Llanos y María Cecilia Maiza. Las audiencias están previstas para lunes, miércoles y viernes, de 10 a 16.
La sala adaptó su fisonomía para desde mañana ser sede del juicio: se encuentra vallada en su interior y unos 100 efectivos de la Policía Federal serán afectados a partir de mañana. En el interior se colocó un vidrio blindado para separar al público de los acusados y la querella, y alrededor de la puerta de la Sala ya se ubicó un corralito vallado, desde donde el público podrá seguir en vivo y en directo el juicio mediante dos plasmas.
La cobertura mediática del juicio fue restringida por el Tribunal, y sólo podrá estar presente durante todo el proceso la prensa gráfica, mientras que la televisión y la radio sólo podrán ingresar a la sala momentos previos al comienzo y antes de su finalización.
El Tribuna también prohibió que de los plasmas se tome algún tipo de imágenes o bien se graben audios, para evitar el trascendido de algunos testigos que están citados, y adelantó que ante cualquier incidente suspenderá el juicio.