¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Dakar: Tornatore fue recibido como un héroe

Jueves, 14 de enero de 2010 a las 16:25

"Bienvenidos a casa", estalló el locutor. Alberto Tornatore y su equipo volvieron a Luján tras su excursión en el Rally Dakar Argentina-Chile 2010 y fueron recibidos como héroes con un marco imponente. Entraron como verdaderas estrellas. La ciudad prácticamente se paralizó y llenó la plaza Colón, donde recibió una más que cálida bienvenida a la que no le faltó el show.


El intendente interino Hernán Mosca le entregó una plaqueta en nombre de Graciela Rosso (actualmente de licencia). También asistieron concejales y funcionarios. Todos querían un retrato con el nuevo ídolo o simplemente palmearle la espalda. En 10 días Alberto Tornatore pasó de ser el agrimensor que despuntaba el hobby de manejar y ensuciar camionetas todo terreno con sus amigos, a convertirse en una especie de "as del volante" que desafío el impiadoso desierto de Atacama.


Fue el corolario de un sueño gestado hace un año y el punto cúlmine de una espera que cientos de vecinos aguardaron impacientes durante más de dos horas aferrados al vallado colocado en uno de las márgenes de San Martín. 


La caravana desde Mendoza, que había partido a primera hora del jueves, llegó cerca de las 20 al cruce ferrocarril de Cortínez, sobre la ruta 7. Allí los esperaba la primera sorpresa: la Asociación Luján 4x4 los aguardaba con una comitiva de camionetas. Y el autobomba de los Bomberos y los patrulleros de la Policía pusieron a máximo volumen sus sirenas para anunciar la llegada. El trayecto hasta Luján se hizo largo y de marcha lenta porque todos querían saludar a la dupla Tornatore-Detomasi.


A las 20:35 desembarcaron en la avenida Nuestra Señora de Luján y se encaminaron hacia la Basílica. Sobre la rotonda a la altura de la calle 25 de Mayo, un sacerdote bendijo a la dupla de pilotos y a la camioneta, maltrecha por las exhaustas jornadas sobre el desierto de Atacama, la cordillera de los Andes y las sierras en la provincia de Córdoba. Se veían los vestigios de la batalla, como el techo abollado por culpa de un giro sobre la arena. "Nunca había volcado", contó más tarde Tornatore. "El día de volcar tenía que ser en el Dakar", se despachó.


Luego sí iniciaron su camino por el casco urbano de la ciudad. Las sirenas se escuchaban a la distancia y todos salían a la puerta, aunque sea, para observar pasar esa camioneta Toyota Hilux. Tomaron por calle San Martín, donde se inicia, a la altura del tanque de agua. O, mejor dicho, donde termina la arteria. Aunque aquel era el arranque de un trayecto que difícilmente olviden todos los integrantes del equipo Tornatore 4x4. Aplausos, bombas de estruendos, papelitos y gritos. La fiesta era perfecta.


Pero el show se completó en la plaza Colón, punto central de la ciudad. Allí, frente a la Casa Municipal, tuvieron su momento de gloria. Llegaron bajo una ovación de las 2.000 personas que habían copado las calles y esperaban tras las vallas la gran llegada. Los altoparlantes estallaban con la canción de la Guerra de las Galaxias. Apenas estacionaron la 374 con que superaron las nueve etapas del rally, Tornatore y Detomasi escaparon por las ventanillas y se treparon al golpeado techo. La alegría fue incontenible para Tornatore y todo el equipo. El agrimensor devenido en una especie de semi héroe se golpeó el pecho de orgullo y levantó su puño derecho. No había forma de contener tanta alegría. Ahí, todos los integrantes del equipo coparon el cielo de la Toyota y el cielo de Luján. El champagne se descorchó y se batió para bañar a propios y extraños.


Obviamente, un escenario los esperaba, como en los grandes shows. Todo estaba orquestado y las bombas de papelitos plateados explotaron justo a tiempo. Tornatore voló por los aires como un recién casado.

"En nombre de la comunidad de Luján estamos orgullosos de que hayan enarbolado la bandera de nuestra ciudad a lo largo de este rally tan importante. El esfuerzo de ustedes y la constancia son un ejemplo para nosotros", afirmó Mosca. "Les pido disculpas porque hace dos días la máquina dejó de tener potencia y no pudo seguir", se animó a decir Tornatore.


"No esperábamos esta bienvenida tan grande. Me sorprendió. No pensé que a la gente de Luján le iba a llegar tanto esto que no es un deporte muy popular. Pero los medios hicieron que lo viera la gente. Nos han hecho sentir como campeones", contuvo emocionado la cabeza visible de un proyecto que involucró a decenas de personas.

"Mi equipo me ha cuidado como a un hijo. Ha sido todo muy duro. Estuvimos en lugares que hace 18 años que no llueve en el desierto de Atacama. Por ser un equipo chico estábamos largando al final y teníamos que pasar por todas las huellas y desastres que dejaban los camiones. Armamos todo este equipo a pura pasión y cariño. Y creo que si los argentinos trabajamos de esta forma podemos lograr mucho", explayó Tornatore.


"No tengo vergüenza de decir que hemos llorado. Algunos del equipo no podían creer que íbamos a abandonar. Pero en el Dakar es todo muy estricto, no llegamos a la hora de largada y se acabó la carrera. Es un sabor muy amargo porque uno venía dándole y el físico estaba bien", se lamentó. ¿Qué será del futuro de la camioneta? "La vamos a reparar y seguramente la vamos a vender", adelantó. Compradores no van a faltar.


"¿Y ahora? Ahora a trabajar", se animó a decir Tornatore. "Todavía no soy consciente de lo que hicimos. Pero me estoy dando cuenta que salimos de Buenos Aires y fuimos hasta el norte de Chile, que son más de 5.000 km. por desierto y arena. No lo puedo creer ni yo", admitió.

Fuente/Fotos: www.elcivismo.com

PUBLICIDAD