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Detuvieron a jefe policial por asesinar a un "buchón"

Cuando se desempeñaba en Villa Gesell, mató a un delincuente en un supuesto robo.
Viernes, 06 de enero de 2012 a las 18:53
Cinco policías fueron detenidos en el marco de la causa por un robo y tiroteo ocurrido hace un año en la localidad balnearia de Valeria del Mar, en el que murió un presunto delincuente. Entre ellos, se encuentra el subcomisario Claudio Arnouk, que actualmente se desempeñaba como jefe de la Sub DDI de partido de San Miguel.

El ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, ordenó que los cinco fueran desafectados de la fuerza. Cuatro grupos de Asuntos Internos del Ministerio detuvieron a los efectivos, que estaban siendo investigados por el fiscal de instrucción Nº 1 de Dolores, Gustavo García.

Arnouk está acusado de haber disparado contra Andrés Osvaldo Lezcano, de 38 años, que supuestamente oficiaba como "buche" de la brigada que trabajaba en la Costa Atlántica, y a quien le habrían tendido una trampa para asesinarlo. Según trascendió, el hombre era de Quilmes y lo hacían ir a la zona balnearia para “trabajar”.

Los otros arrestados son el principal Jorde Alday, el inspector Diego Palacios, el principal Ariel Pantolone y el subteniente Guillermo Aranda. Las capturas se concretaron a pedido de García, luego de una investigación conjunta de Asuntos Internos y la fiscalía a su cargo.

El hecho ocurrió en la madrugada del 3 de enero del año pasado, cuando un presunto delincuente murió de cuatro balazos, luego de enfrentarse a tiros con dos policías que lo acusaban de haber asaltado y atado, junto a un cómplice que escapó, a una mujer en su casa de Valeria del Mar, partido de Pinamar.

El episodio tuvo lugar frente a una casa situada en Espora 1405, donde aparentemente dos hombres armados entraron a robar.

En aquel momento, relataron que la maniobra fue advertida por dos efectivos, uno de la Sub DDI de Villa Gesell (Arnouk) y el otro afectado al Operativo Sol, que recorrían la zona para prevenir delitos.

Tras pedir apoyo, los uniformados vieron salir a los delincuentes armados por la puerta principal de la vivienda, por lo que dieron la voz de alto, pero uno de los asaltantes los apuntó con su arma, corrió hacia el fondo de la casa y escapó.

El otro sospechoso, en tanto, intentó extraer un arma de fuego de su cintura, motivo por el cual los policías le dispararon y lo hirieron, según dijeron los informantes cuando ocurrió el hecho.

Luego, los efectivos entraron a la casa asaltada y encontraron a una mujer atada y en medio de una crisis de nervios, que fue llevada al hospital.

También fue internado el sospechoso, Lezcano, quien poco después murió a raíz de los cuatro impactos de bala sufridos en abdomen, brazo, ingle y pecho.

El fiscal de Villa Gesell, Cristian Centurión, quien estaba a cargo de la causa, ordenó que los dos policías que dispararon quedaran demorados y que se periten sus armas reglamentarias. El objetivo era determinar si habían incurrido en un exceso de la fuerza. 

Sin embargo, en la investigación se pudo determinar que la víctima era informante de esa brigada que estuvo involucrada en el homicidio. La sospecha es que la muerte de Lezcano fue premeditada y que se trató de un robo “armado” por los policías, para quienes la víctima “trabajaba” como “buche” y también realizaba asaltos.

Una de las pistas clave la habría dado el cómplice fugado de Lescano que, al ser detenido, por miedo a que también lo mataran, declaró todo lo que sabía sobre el accionar de la “patota” policial.

A un año del hecho, se ordenó la detención de esos policías y otros tres que, según se sabe, tuvieron vinculación con el episodio.
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