La madre de Maricela Andrea Servezynsky, la joven de 20 años que fue asesinada en un colectivo en la localidad bonaerense de San Miguel, negó que su hija haya tenido algún tipo de relación con el asesino y vinculó al hecho a un "asalto", aunque admitió que el homicida pudo haberse "obsesionado con la belleza" de la chica.
"Esto fue toda una sorpresa muy grande para nosotros, de todo lo que se está diciendo. Para mí fue un asalto, un robo, un acto de inseguridad", señaló Marisa, la mamá de la joven muerta. Al respecto añadió: "No sabía nada que la perseguía este muchacho como se dice, y si la perseguía lo haría en silencio, porque Andrea era una persona que me contaba todo, no me escondía nada, era un excelente persona, era una chica muy transparente".
Servezynsky fue asesinada de un balazo en la cara cuando viajaba el domingo pasado a la madrugada en el colectivo de la línea 440, interno 107, y por el hecho fue detenido Leonardo Romero, de 25 años, quien fue arrestado al ser delatado por su propia esposa. "No sabemos quién es (por Romero). Descartamos todo porque ella estas cosas me lo contaría; yo, además de ser la madre, era la amiga y me contaba todo y no me escondía nada", indicó la mujer.
La madre de Servezynsky remarcó que "no hay explicación por lo que pasó", aseguró que le preguntó a las amigas de su hija si sabían algo, pero puntualizó que "no había nada que ocultar en la vida de ella". "Debe ser un asalto, pero silenciosamente quizás estaba obsesionado de la belleza de ella, podría ser un cliente del local de ropa masculina en el que trabajaba mi hija", consideró. Luego, apuntó que el asesino de la joven "no tenía derecho de quitarle la vida de esa manera". "Quisiera que esta persona pague por lo que hizo. Quisiera tenerlo frente a mí para preguntarle por qué lo hizo y qué derecho tenía en sacarle la vida", expresó la mujer, quien reclamó justicia por el homicidio de la joven.
Al momento de su detención, el acusado se había rapado para cambiar su fisonomía y despistar a los pesquisas, aunque fue reconocido por unos tatuajes que llevaba en el cuello. Según los investigadores, todo comenzó cerca de la medianoche del sábado último en el interno 107 de la línea 440, que cubre el trayecto entre José C.Paz y San Miguel, en el noroeste del conurbano bonaerense.
Allí se encontraba sentada Servezynski junto a al menos una decena de pasajeros cuando sorpresivamente fue atacada por un muchacho que sin mediar palabras le disparó un tiro en el rostro.
De acuerdo al testimonio de otros pasajeros, el agresor fue un muchacho que había subido una parada antes y que había pagado su boleto con normalidad, tras lo cual se sentó en el asiento que estaba delante de la víctima.
Al llegar al cruce de las calles Miguel Cané y Cruz del Sur, en San Miguel, en momentos en que se hallaba el colectivo parado y con las puertas abiertas, el joven se paró, extrajo un arma de fuego, le disparó en el rostro a la chica y huyó corriendo.
"Le disparó ante la mirada de todos los pasajeros que no entendían lo que estaba pasando. Fue directamente hacia ella y la mató", dijo un jefe policial que participa de la pesquisa, quien aclaró que desde el principio se sospechó de que se trataba de un hecho con características sentimentales.
Los testigos auxiliaron a Servezynski y llamaron a la policía y a una ambulancia, pero los médicos que llegaron al colectivo constataron que ya había fallecido. Iniciadas las investigaciones, los policías se entrevistaron con los familiares de la chica, quienes revelaron que mantenía una conflictiva relación sentimental con un muchacho que era casado, por lo que lo fueron a buscar.
Los efectivos de civil de la comisaría 3a. de San Miguel, junto a efectivos de la Policía Federal, finalmente lograron detenerlo cuando caminaba por Moreno y Sarandí.
El muchacho se había rapado e intentado cambiar su fisonomía, pero fue reconocido por dos tatuajes con las letras "S" y "M" que tenía en el cuello.
14 de noviembre de 2011