Parece que aquel presagio de mayor control para cuestiones nunca corregidas están apareciendo en las portadas de los medios locales y los concejales no están ajenos a estos acontecimientos.
Es que la nocturnidad, los boliches, y la conflictiva Avenida Concejal Tribulato son una marca registrada de todas las administraciones migueleñas que, según pasan los años, hacen anuncios de mayor control pero en la práctica no hacen más que permitir el descontrol.
Según especulan entre los opositores de De la Torre, entre los que hoy se inscriben los seguidores de La Porta, el aumento descomunal de las tasas por servicios para los dueños de los locales allí ubicados lo único que hace es "favorecer la corrupción, porque semejantes cifras son imposibles de pagar".
Lo llamativo es que fueron ellos mismos quienes, mientras eran oficialistas, las aprobaron junto con el resto de incrementos que se observaron en la ordenanza Fiscal Impositiva del corriente año.
Según trascendió entre los seguidores de ambos bandos, la pelea entre el intendente y el legislador que lo viene apoyando desde hace años se profundizó cuando se hizo vóx pópuli que La Porta era el encargado de colocar a las empresas contratistas y afianzar la vinculación con la empresa contratista de recolección de residuos, algo que en cualquier administración es de vital importancia.