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El argumento comienza con una escena de sexo entre el matrimonio protagonista, luego de lo cual su pequeño hijo, que los observa, se arroja por una ventana al vacío y muere. Para superar la pérdida, la pareja se interna en una cabaña “Eden” situada en un bosque remoto.
Allí el personaje femenino – interpretado por Charlotte Gainsbourg – comenzará a perder poco a poco el juicio y su marido, un psicoanalista veinte años mayor que ella – que encarna Willem Dafoe – intentará salvarla de la locura, con el riesgo de caer él mismo en sus redes.
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A partir de entonces, la historia se vuelve cada vez más dura y oscura, y la realidad se desdibuja con escenas que remiten a ritos diabólicos y a la caza de brujas, lo que convierte al film en no apto para sensibles. A causa de esto, cosechó en Cannes toda clase de críticas y abucheos, por ser considerado como “la crueldad por la crueldad misma”.
Este recurso es clásico de Lars Von Trier, un director al que le gusta dejar al descubierto lo más horrible de la naturaleza humana y mostrar que el hombre no es esencialmente bueno, sino que está corrompido y no merece salvación. Así lo demostró también en otras películas como “Bailarina en la Oscuridad”, con Bjork, o “Dogville”, con Nicole Kidman.
Hay que ver su nueva obra para entender realmente quién es el Anticristo, porque más allá de las alusiones diabólicas y sobrenaturales, pareciera ser que, para el director, La Bestia no está muy lejana al común de los mortales.
Mirá acá el trailer:
María Victoria Dentice