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La quiebra del Lehman Brothers

Se suman incertidumbres y tensiones. Pero a largo plazo, se espera un mercado financiero más sólido. Por qué la baja del precio de la soja y el petróleo son señales positivas.
Martes, 16 de septiembre de 2008 a las 16:03





Estamos frente a una crisis que nace en el corazón del sistema financiero, el de los Estados Unidos, y no en países en desarrollo o en vías de desarrollo. Por este motivo es que  afecta en forma simultánea al mundo y algunas economías  están más golpeadas que otras,  abriéndose así la perspectiva de una desaceleración   general en el crecimiento  del PIB mundial de  0,5 y 1,5  puntos porcentuales.
En este escenario tanto China como  Europa se verán afectados sin lugar a dudas y nos derramarán efectos que deberemos  prever como contingentes.
El derrumbe por la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, la mas grande  de la historia en Wall Street desde 1929 y  simultáneamente la venta del Merril Lynch al Bank of America, perfilan otros  días de temores e incertidumbres  y sobre todo de gran volatilidad en los principales mercados financieros y bursátiles del mundo. 
En Wall Street, aún a pesar de las medidas adoptadas  por la FED,  las acciones europeas cayeron  ante  los mercados financieros  turbulentos y se siguen perjudicando las acciones globales  aunque  en forma especial  a las de las aseguradoras, con  calificación baja  de  la American International  sumando al hecho de que el banco de  Goldman Sachs  (banca de inversión) anunció una fuerte caída de sus utilidades.
Hoy los bancos centrales de los países centrales están accionando casi   en conjunto para  estabilizar al sistema financiero en tanto continúe la crisis de los mercados globales.  A diferencia de la crisis de 1929 hoy  pareciera están tomando  una acción a escala internacional, y lo están haciendo  los grandes Bancos Centrales desde la Reserva Federal (la FED) en Estados Unidos, pasando por  el Banco Central Europeo y los Bancos de Inglaterra y Japón.
Se puede apreciar  que para  evitar  una  temida restricción de crédito (credit crunch) el Banco Central Europeo  inyectó  € 70.000 millones  (equivalentes a US$ 99.300 millones)  y donde la demanda de los bancos excedió los € 100.000 millones.    
El Banco de Inglaterra  intervino  e inyectó  20.000 millones de liras  (u$s.36.000 millones), suma  que casi cuadruplica la intervención ordenada.   
El Banco Central del Japón inyectó € 16.700 millones.  La FED anunció, que realizará una amplia inyección de liquidez a los bancos de u$s 50.000 millones  no prevista para apoyar al crítico mercado financiero estadounidense.   Nuestro BCRA, también esta actuando con medidas prudenciales y controlando que el sistema no vaya a generar  riesgos colaterales.
La baja en el precio del petróleo, (al contrario de la opinión de otros analistas), la vemos como una señal positiva. Lo mismo en la disminución del precio de la soja, que apunta a ser en ambos casos la ruptura de la burbuja especulativa sobre los comoditties, pero tanto los reguladores  como las instituciones financieras deberían reforzar sus controles para asegurar la disminución del  peligro de otras futuras crisis bancarias, que son el  producto de tener demasiados “ladrillos” por las hipotecas y pocos ingresos líquidos para hacerles frente; esto  como otra diferencia sustancial  con  la crisis del 29.
Actores del mercado desaparecen y desaparecerán progresivamente en particular en Estados Unidos algo similar a la “extinción  de los dinosaurios”  para el caso de los  bancos de inversiones independientes, del tipo de Lehman Brothers o Merrill Lynch; que en forma paradojal, nos calificaban como país tan mal y nos presagiaban las peores calamidades.
La situación actual plantea  ciertamente nuevas incertidumbres, que además la diferencian de la crisis de 1929 y es que ahora se están aplicando instrumentos que si bien no permiten evitarlas, cuando menos posibilitan  atenuar sus consecuencias y corregir los efectos, más coordinadamente.
Hoy la sensación que tenemos todos en el mundo de los analistas es como la del “día después de una explosión  “y la pregunta recurrente que se nos hace y nos hacemos es: ¿qué va a ocurrir?    A partir de ahora, se sumarán  incertidumbres,  como también tensiones financieras en el  corto plazo, pero cuando esto despeje en un par de años habrá un sector financiero mundial mucho más reducido y, espero, más sólido. 
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