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La mirada en las Pymes

Si hay crisis en Estados Unidos, ¿por qué sube el dólar? En la Argentina, las PYMES comienzan a sentir los efectos del receso. Consumidores en plan de ahorro. Un análisis del economista Enrique Dentice para 24CON.
Viernes, 31 de octubre de 2008 a las 11:24

El sentido común indicaba que si la crisis estalló en EEUU el valor de su moneda se vería afectado. Y que eso sería indefectible, más allá de las medidas del gobierno del norte para salvar los bancos y suspender la caída.

Sin embargo “la crisis financiera, al generar una crisis de liquidez, obligó a todos a vender activos por dólares y esto desplomó los mercados revalorizando al dólar frente al euro, la Libra, el Real y el peso chileno”, explicó Dentice.


¿Cuáles son las opciones de política cambiaria que se pueden adoptar y qué consecuencias traería sobre el mercado interno y la inflación? El economista Dentice manifestó que se puede preservar el colchón de reservas internacionales hasta lograr un acople alineado con el Real, pero “una devaluación para equilibrar la caída de los precios internacionales en forma muy brusca no pareciera ser la solución en nuestro caso”, dice el economista.


Y esto es así porque traería efectos negativos sobre los costos de producción y finalmente los resultados buscados con la devaluación se neutralizaría por un efecto secundario indeseable en términos de inflación y distribución de ingresos.


La otra opción es “eludir la corrida al dólar sacrificando reservas gradualmente” optando por el mal menor. En tal sentido, expresa Dentice, "resultaría razonable la intervención leve en la fluctuación del tipo de cambio, en una flotación administrada”. Y añadió: “Pero también hay que acompañarlo con una política fiscal expansiva de compensación ante la disminución de las ventas externas”, para que no caiga el ingreso de divisas, la inversión y el gasto interno. 


Frente a un escenario donde la crisis financiera externa no muestra signos de reversión y la situación doméstica se halla enrarecida la pregunta que aqueja es si la salida de divisas se moderará o no, plantea el economista.


Un factor indicativo e importante para monitorear es la reducción de depósitos (plazo fijo) “que resulta tener una relación directa en la mayor demanda de dólares que no se ha detenido, luego del impacto del proyecto de estatización del sistema de jubilación privada”, manifiesta Dentice.


Sorpresivamente la actividad económica crece “si bien lo hace a un ritmo menor, reflejo de la desaceleración en el sector externo principalmente”. El PBI creció entre enero y agosto de este año un 7,8% y “este aumento se produjo hasta julio con casi un 77% de participación del consumo”, es decir que las expectativas de gasto eran buenas. 


Pero a partir de agosto el panorama empezó a cambiar “por la contracción que opera en el sector industrial y especialmente la industria automotriz” lo que derivó en medidas laborales como suspensiones y disminuciones de horas trabajadas.


Asimismo los stocks aumentaron con “capacidad instalada ociosa, además de los efectos de los importados sectorialmente cuyos efectos contractivos se pueden observar: plásticos (15%), indumentaria (23%); alimentos (2%) y gráfica (8%)”, explicó el especialista. 


Enrique Dentice dio un paneo de los sectores más afectados comenzando por los autopartistas, que sufren baja rentabilidad y reducción de producción; el metalmecánica también con altos costos y aumentos de importaciones de China y Brasil. 


Por su parte, los alimentos tienen problemas de rentabilidad; el papel se ve afectado por las importaciones de Brasil y en el sector de plásticos se desacelero la demanda de embalajes y envases expuesto a las importaciones con probabilidades de no poder sostener la producción. 


De esta forma “el escenario de empleo PyMes, está mostrando estancamiento desde el 2007”, recordó Dentice. 


Del otro lado, en la demanda, el especialista apreció que “se percibe un consumo débil, como consecuencia de los aumentos acumulados de precios compensados con los aumentos salariales, pero exacerbados en la incertidumbre como restricción”.


Así, las expectativas de crecimiento de PIB "se ubican en extremos de 5% suponiendo un crecimiento de menos 25% trimestralmente o bien de 3,7% con una caída de 50% trimestralmente”.

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