Otro perito oficial, Cayetano Profeta, graficó que para salir de Cromañón desde el baño situado en la planta alta hasta la puerta de emergencia se debía recorrer 85 metros, un "disparate", dijo, pero aclaró que eso no iba en contra de lo establecido en la legislación.
El grupo de peritos también aseguró que la media sombra que recubría el techo del local era muy combustible, “si fue colocada posterior a la habilitación se tuvo que haber detectado en la inspección anual de bomberos y si se colocó previo a ella, no tendría que haber sido otorgada", afirmó Frigerio. Además el local tenía un antecedente, referido y probado en la instrucción de la causa: Un incendio ocurrido en mayo de 2004, por el cual Chabán vio que el problema se suscitaba cuando las bengalas entraban en contacto con la media sombra, ya que el fuego se extendía hacia los paneles acústicos del techo. Luego de ese episodio, se retiró parte de la media sombra, y se reemplazaron los paneles chamuscados, "como si advirtiese el peligro, pero no fuera capaz de representarse sus consecuencias", advirtió el fiscal Juan Manuel Sansone.
Los especialistas recordaron cómo fue la salida del local de los 3.500 asistentes en medio del pánico que había esa noche en Cromañón, y lo describieron como "efecto mariposa. Cuando una persona ve pasar a otra en una determinada dirección, lo sigue y al cabo de unos segundos hay 40 ó 50 personas haciendo lo mismo hacia un sector equivocado, por lo que después tienen que volver y provocan un efecto caótico dentro del recinto", relató el ingeniero civil Juan María Cardoni, perito oficial. Igualmente manifestó que "una salida ordenada no se hubiera podido dar nunca con la cantidad de gente triplicada y una lluvia de bengalas sobre la cabeza", porque las salidas estaban mal señalizadas, señaló.
Por otra parte señalaron que el local tenía un entrepiso de 400 metros cuadrados, cuando lo máximo permitido era 300, y que esto implicaba que ese lugar debiera tener dos salidas al exterior, pero no tenía ninguna. Asimismo los peritos coincidieron en que la presencia de inyectores y extractores de aire ayudó a salvar muchas vidas, pero también a incrementar la cantidad de gases tóxicos: "La carencia de ventilación contribuye a ahogar el incendio, pero también a aumentar la cantidad de gases tóxicos", dijo Frigerio. Sin embargo, remarcaron que "ningún artefacto pudo haber evitado un incendio de las características especiales de Cromañón, con generación de gases letales no contemplados por sistema alguno".
La voz contraria vino de un perito ingeniero Luis Trebino, propuesto por Omar Chabán, quien aseguró hoy que el día de la tragedia, a las 22.57, la discoteca había sido completamente desalojada, lo que –a su criterio- probaría que las salidas de emergencia habilitadas estaban abiertas. Explicó, que ese informe de Bomberos puesto en consonancia con las normas de evacuación muestran que por las salidas de emergencia egresaron, 37 personas por minuto.
El incendio que originó la tragedia habría comenzado aproximadamente a las 22.40, las víctimas mortales inhalaron el gas cianhídrico que se desprendió de los paneles acústicos en un total de 17 minutos.