Un menor de edad armó un revuelo ante su madre para ocultar que faltó al colegio y se alojó en la casa de una tía para tener relaciones sexuales con su novia. Sin embargo, ante las interrogaciones por parte de las autoridades policiales, rompió en llanto y desmintió haber sido víctima de cuatro secuestradores que lo habrían mantenido cautivo por unas horas y luego liberado tras comprobar que no era el joven que buscaban, según publica el diario Crónica.
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Cerca del mediodía, la madre recibió un sms desde el teléfono de la novia de su hijo, donde el menor le informaba que estaba en su casa, situada en Amat al 4700, de la localidad bonaerense de Guernica, y que en toda la mañana estuvo en una conocida cadena de supermercados junto a unos amigos. Entonces, cuando su madre llegó a la vivienda le contó su verdad, asegurando que había sido víctima de un secuestro, a los pocos metros de partir hacia la escuela había sido interceptado por dos desconocidos que bajo amenazas con armas de fuego lo introdujeron en una camioneta Ford EcoSport de color negro, donde aguardaba un tercero.
Posteriormente, siempre en las palabras del chico, lo trasladaron a un chalet, tras 50 minutos de viaje, en el cual esperaba un cuarto que al ver a sus cómplices les reprocha, insultos mediante, que no se trataba del adolescente que buscaban. A fin de confirmar el error, le consultan al menor si era hijo de “Gastón”, negando y justificándolo con el cuaderno de notificaciones.
En principio, los captores coincidieron en asesinarlo pero el supuesto dueño de la propiedad determinó su liberación en la estación de Longchamps del Ferrocarril Roca. Ante semejante odisea, la madre decide hacer la denuncia policial, tomando las autoridades cartas en el asunto inmediatamente.
En los primeros interrogatorios “no encontramos ninguna anormalidad en su conducta. Todo era muy correcto y creíble” reconocieron fuentes policiales. Los investigadores decidieron entonces realizar el recorrido del secuestro junto al joven y su madre el último domingo, a fin de identificar a los maleantes. Pero a las pocas cuadras de iniciado el mismo, la supuesta víctima reflejaba contradicciones sobre el trayecto, despertando las sospechas de los efectivos, quienes intensificaron su interrogatorio.
En ese momento, el adolescente se quebró, reconoció la inverosimilitud de su versión, confesando haber estado durante el tiempo de su ausencia en la casa de una tía en la localidad de Villa Fiorito. Se alojó allí porque quería pasar el fin de semana junto a su novia para mantener relaciones sexuales.
25 de abril de 2012