Una joven venía por Avenida Constitución en dirección a su casa después de una larga jornada laboral. Sin embargo, en determinado momento, sintió algo extraño. Al mirar por los espejos retrovisores descubrió que la venían siguiendo.
Al llegar al cruce con Serrano, en una zona donde la calle se angostaba, dos delincuentes le cruzaron la moto para encerrarla. Ella se tiró hacia la vereda e intentó refugiarse detrás de un camión de gran porte que estaba estacionado.
“¡Pará, pará, por favor!”, le suplicó la víctima luego de escuchar el primer tiro. Si bien los ladrones ya tenían la situación controlada, querían hacerse con la llave de la moto y el celular y la billetera de la víctima.
Sin motivo y cuando ya estaba todo resuelto, le dispararon una vez más para asustarla. La joven, que tuvo que rogar por su vida, quedó sola y sin nada en medio de la calle, impotente ante la situación.