Era de madrugada cuando los vecinos de San Lorenzo al 1.500 escucharon un fuerte ruido: era una banda de ladrones dedicados a las entraderas que había tirado abajo la puerta.
Los delincuentes, armados con barretas y pasamontañas, se dividieron los pisos para poder robar la mayor fortuna posible.
Sin embargo, la alarma alertó rápidamente al personal de la Comisaría 9na y al Comando de Patrullas. Al oír las sirenas, los ladrones se dispersaron.
Al primero lo encontraron en el sector de escaleras del tercer piso, mientras que otro apareció dentro de una habitación en el 5to. Los últimos dos utilizaron una estrategia casi infantil: se metieron en una cama y se cubrieron con sábanas.
Los uniformados hallaron un morral negro con $ 21.120 pesos, 12 relojes pulsera, 2 perfumes, y un celular. A su vez, tenían 2 barretas metálicas, un par de guantes de color azul, un cuello y un pasamontañas con el que realizaban entraderas.
Al constatar antecedentes hallaron que dos de ellos estaban “limpios”, sin embargo los dos restantes tenían entre 6 y 10 antecedentes, casi todos por situaciones de robo. Varios de los hechos habían sido cometido mientras eran menores de edad.