Por la hora y para protegerse, la empleada de un comercio cerró la puerta principal con llave y dejó abierta solo una pequeña ventana para el expendio de mercadería.
Sin embargo, esto no detuvo a dos asaltantes que se presentaron simulando querer cargar la SUBE.
Una vez distraída la cajera, uno de ellos se metió con una maniobra de circo por un hueco diminuto. Ya adentro la amenazó y le exigió la recaudación. “¿Y la plata?”, preguntó frustrado el ladrón al ver que era poca.
El cómplice le pasó un bolso y se llevó, además de lo poco que quedaba, varios paquetes de cigarrillos y una botella de vodka.