El general de Irán, Abolfazl Shekarchi, advirtió que si Israel bombardea la embajada iraní en Líbano, Teherán considerará todas las representaciones diplomáticas israelíes en el mundo como objetivos militares y responderá con ataques directos. La advertencia, recogida por la agencia oficialista Tasnim, fue formulada en términos deliberadamente amplios: ningún país ni continente quedaría al margen de la represalia.
Shekarchi sostuvo que Teherán ha optado hasta ahora por la contención “por consideraciones internacionales y el respeto por las relaciones con países de todo el mundo”, pero dejó claro que esa moderación tiene un límite.
“La República Islámica de Irán no tiene ningún conflicto ni hostilidad con otros países”, señaló según Tasnim, aunque añadió que Israel ha demostrado en múltiples ocasiones que “no reconoce límites ni fronteras para sus acciones”.
La advertencia llega a días de la ofensiva que Estados Unidos e Israel lanzaron el 28 de febrero contra objetivos militares, nucleares y de liderazgo en Irán. La Media Luna Roja iraní confirmó al menos 787 muertos en territorio iraní hasta el martes, cifra que medios de comunicación elevan ya a más de un millar. Los bombardeos alcanzaron más de 150 ciudades en al menos 24 de las 31 provincias del país, según la prensa.
El embajador israelí Edwin Yabo detalló los recientes enfrentamientos: “Estos se está desarrollando a una velocidad increíble, está cambiando al Medio Oriente”. Y continuó: “Prácticamente la armada iraní está destruida. Es la primera vez que un submarino torpedea a un barco desde la Segunda Guerra Mundial”.
El ministro de Defensa, Luis Petri, afirmó que el país se alinea con la posición de Israel y Estados Unidos, y aseguró que se incrementó la vigilancia en fronteras y puntos críticos por orden del Poder Ejecutivo.
Un detonante:
El detonante fue la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei, en los primeros ataques del sábado sobre su complejo en el centro de Teherán. Junto a él murieron el ministro de Defensa, el comandante de la Guardia Revolucionaria, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y otros altos mandos, según confirmaron Israel y Washington. El presidente Donald Trump justificó la operación apelando a “intereses centrales de seguridad nacional” y convocó al pueblo iraní a “tomar las riendas de su destino”.
Irán respondió con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en Jordania, Kuwait, Baréin, Qatar, Irak, Arabia Saudita y Emiratos. El Estrecho de Ormuz, por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, registró tráfico casi nulo el lunes según S&P Global Commodities at Sea, con efectos inmediatos sobre los precios internacionales del crudo. El frente libanés se activó cuando Hezbolá disparó cohetes al norte de Israel, lo que provocó ataques aéreos israelíes sobre Beirut que mataron a 52 personas.
La amenaza del portavoz iraní sobre las embajadas israelíes va de la mano con la doctrina de represalia simétrica aplicada durante el conflicto, pero introduce una dimensión nueva: por primera vez, Irán alude explícitamente a actuar contra instalaciones diplomáticas israelíes en cualquier parte del mundo.
En un escenario en que la comunidad internacional debate la legalidad de los ataques y la Unión Europea llama a la desescalada, la advertencia añade una variable de riesgo global a una guerra que en pocos días ha transformado el equilibrio estratégico de Medio Oriente.