Tras la muerte de Pablo Escobar, su hijo Juan Pablo reconstruyó su vida en Argentina. De heredero de un apellido maldito a arquitecto, escritor y defensor de la paz, su historia muestra un camino de exilio y reinvención personal.
Perseguidos por enemigos y rechazados en al menos 17 países, la viuda Victoria Eugenia Henao y sus hijos, Juan Pablo (hoy Sebastián Marroquín) y Manuela, encontraron refugio en nuestro país con identidades nuevas. Desde entonces, el hijo del narco más famoso del mundo vivió un proceso de transformación pública que hoy lo ubica en las antípodas de la violencia que lo rodeó en su infancia.
“Para mí fue un drama personal atreverme a contar esta historia, de cómo es vivir con sicarios”, afirmó Sebastián Marroquín.
La intención de secuestrar a Michael Jackson:
Marroquín reveló que su padre habría evaluado un plan para secuestrar al cantante. De acuerdo con su testimonio, la historia se remonta a 1988, cuando (siendo niño) quería que el artista actuara en su fiesta de cumpleaños, y Escobar estaba dispuesto a pagar hasta 3 millones de dólares por una presentación privada en Colombia.
Sin embargo, el plan no se limitaba a la contratación del músico: según Marroquín, existía una intención oculta de secuestrarlo al llegar al país para recuperar el dinero invertido.
“Yo quería nada más tener Michael Jackson en frente y mi padre lo único que estaba pensando era cómo secuestraba a este personaje. Una gran desilusión ver cómo yo quería nada más tenerlo enfrente tocándonos, bailando, haciendo el Moon Walk y mi padre pensaba en cómo secuestrarlo”, relató.
Y agregó: “Toma mi idea de invitarlo a que nos dé un concierto privado y dice ‘esta es la oportunidad para yo traerlo de carnada y secuestrarlo’. Nunca jamás se me hubiese cruzado invitarlo para hacerle semejante daño. Mi padre era una mente criminal y estaba siempre viendo oportunidades desde el lado menos amable de la vida”.
Cuándo se dio cuenta que su padre era un criminal:
En la misma entrevista, el hijo del capo narco contó: “Tenía 7 años y me lo dijo él: ‘Yo soy un bandido y es eso a lo que me dedico’. Teníamos un zoológico, era levantarse y ver jirafas, cebras, hipopótamos, rinocerontes. Le digo ‘papá ¿cuánto dinero tienes? Y me respondió que un día llegó a tener tanto que dejó de contarlo”.
Y recordó: “Mi juguete más caro fue un Ferrari Testarrosa. Había otra cosa que daba más miedo de mi padre, y era que él no sentía miedo. Un día me lleva a la sede del FBI y aparte tiene la osadía de entrar con un pasaporte falso. S e inventó una fórmula para impregnar jeans con cocaína. No hay otro registro en la historia de un bandido que se haya financiado, construido su cárcel”.
En la misma línea, afirmó que “me buscaban más a mí para matarme que a mi propio padre. No mostramos a un Pablo Escobar exitoso porque no lo fue. No es una historia para presumir, es una historia para reflexionar. Yo podría haber sido alguien peor que mi padre pero el amor me salvó”.
El suicidio en su vida:
Con total sinceridad, Marroquín relató: “Mi padre me enseñó a suicidarme correctamente. Decía ‘yo prefiero que te pegues un tiro hijo a verte en manos de mis enemigos que te van a torturar de una manera que ni te imaginas. Mi padre se mata. Todos es como que quieren decir ‘yo maté a Escobar’. Entonces tú empiezas a analizar libros y paradójicamente dentro de la misma editorial, bajo el mismo sello, hay tres libros que cuentan tres versiones distintas”.
Y sumó: “El suicidio nunca fue un tabú en nuestras conversaciones. Siempre me decía ‘no te pegues el tiro acá (por debajo del cuello), en la boca o en la sien. No funciona. Yo le pregunté a los médicos dónde me tenía que pegar el tiro’, entonces no era un tabú”.
Citando a su padre, dijo: “‘Yo tengo 15 tiros en mi pistola hijo, 14 serán para mis enemigos y el último será para mí. Si algún día te ves rodeado, yo prefiero que te pegues un tiro’. Y fue lo que pasó. Me dijo durante 10 años ‘no uses el teléfono que es la muerte’, él nunca usó el teléfono hasta el 2 de diciembre de 1993 que lo usó 10 veces. Ese ya era un acto de suicidio”.
“No puedes ser el hombre más buscado del mundo e irte a hablar con tu familia a un hotel que es de las Fuerzas Militares de Colombia. Yo entendí que mi papá me llamaba porque se quería matar, yo le colgaba, lo protegía, era mi papá”, dijo.
El conocimiento de las drogas desde temprana edad:
“La cocaína es un veneno. Este era el hombre que distribuía el 80% de la cocaína del planeta. Pero mi padre tuvo una conversación conmigo fantástica sobre el tema de las drogas, yo tenía como 8, 9 años, en la cena en Nápones, una mesa de este tamaño me puso todas las drogas disponibles y ahí me dijo ‘hijo siéntate, hoy vamos a hablar de drogas’”, recordó el hijo de Escobar.
Y revivió: “Empezó: ‘Esta es la cocaína, la marihuana, el LSD, la heroína, me empieza a hacer una descripción absoluta, y así se compone, y así es, y este es el daño que te hace’. Y me dice: ‘El verdadero valiente hijo, es aquel que no consume las drogas’ y se me quedó grabado a fuego”.
“La única vez que estuve cerca de la droga, es cuando mi padre me llama de urgencia, estaba en la cárcel de la Catedral y me dice ‘vente para acá que es único lugar seguro para ti. La policía te quiere secuestrar’. Y me quedé 20 días con mi padre en su cárcel”, contó.
Para cerrar la historia, afirmó: “Y me agarró un dolor de muela que mi padre le dice a los muchachos ‘traigan un kilo’. Y sigue: ‘Agarra un poquito y póntelo exactamente en la muela donde te duele porque ni hoy, ni mañana ni sé cuándo vas a poder ir al dentista’. Fue lo único que puse, se me quitó a los 30 segundos el dolor, un sabor amargo horrible, eso fue lo más cerca que estuve”.