La escalada bélica ha impactado de lleno en la agenda deportiva internacional. Tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel, la represalia de Irán incluyó el lanzamiento de misiles que cruzaron o afectaron el espacio aéreo de varios países del Golfo Pérsico. Esto provocó el cierre temporal de rutas aéreas comerciales y la activación de protocolos de seguridad extrema en toda la región qatarí.
En un principio, según como trascendió en la prensa y compartió el periodista Pablo Giralt, el evento deportivo habría quedado suspendido.
Posteriormente, su par Gastón Edul, compartió a través de sus redes sociales que “la Finalissima no está oficialmente suspendida todavía. FIFA sostiene que todavía no se tomó una decisión más allá del comunicado de Qatar sobre la suspensión momentánea de todos los eventos deportivos”.
Y agregó: “Se va a resolver en los próximos días y la posibilidad de que no se juegue el 27 de marzo y en Qatar es alta. Todavía no hay decisión”.
Respecto a la postura oficial por parte de la FIFA, CONMEBOL y UEFA, hasta el momento no hay una suspensión oficial ni un cambio de sede confirmado. Las entidades organizadoras han optado por la cautela, pero mantienen un monitoreo permanente de la situación. Si no se puede garantizar la integridad física de los planteles y de los miles de hinchas que viajarían al evento, el cambio de escenario o la postergación será inminente.
La Finalissima es el plato fuerte del "Qatar Football Festival". La Selección de Scaloni también tiene agendado un amistoso posterior contra la selección local de Qatar en el mismo estadio para el 31 de marzo, compromiso que también quedaría en el aire si se decide cancelar los eventos en el país árabe.
El conflicto no solo golpea al fútbol: la Fórmula 1 también ha tenido que poner bajo estricta revisión sus próximos Grandes Premios en Bahréin y Arabia Saudita por el mismo riesgo aéreo y de seguridad.
Denunciaron a Luis D’Elía por sus dichos sobre posibles atentados en Argentina:
En este marco de conflicto bélico, el abogado Jorge Monastersky presentó una denuncia penal para que la Justicia investigue las manifestaciones públicas de D’Elía y su eventual encuadre en los siguientes delitos: Intimidación pública (art. 211 CP); Incitación a la violencia colectiva (art. 212 CP); Amenazas (art. 149 bis CP) y Ley 23.592 (actos discriminatorios).
El dirigente social y político expresó en medio de una entrevista: “¿Quién es Irán en Argentina? Yo soy Irán. Van a hacer un atentado en Argentina. Estamos con un altísimo riesgo de que el servicio de inteligencia israelí, el Mossad, lleve adelante un autoatentado para victimizarse en la Argentina”.
Tras los dichos, el abogado afirmó que “la Argentina fue víctima de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA. En ese contexto histórico, anunciar públicamente un atentado y atribuirlo en clave nacional y religiosa no es una opinión más: es un mensaje con aptitud para generar alarma social y profundizar discursos de odio. No se trata de censura. Se trata de responsabilidad”.