Diez personas que trabajaban en condiciones de esclavitud fueron liberados tras la clausura de un taller textil clandestino de Quilmes Oeste, que comenzó a ser investigado por "infracción a la ley de marcas" pero que escondía un delito mucho más grave.
En el lugar, ubicado en la intersección de la calle Blas Parera y Avenida Florencio Varela, la Policía encontró a una decena de personas de nacionalidad boliviana "trabajando en negro, apretados y sin ningún tipo de ventilación", motivo por el cual la Justicia entendió que los dueños del taller incurrieron en el delito de "reducción a la servidumbre" de sus empleados.
Por esta causa resultaron imputados los miembros de una familia completa, compuesta por un matrimonio y su hijo, también mayor de edad, todos de nacionalidad boliviana.
Este último sería quien estaba encargado de comercializar las prendas que se producían ilegalmente. A ellos, se sumaron otras cuatro personas que serían cómplices en la actividad.
En los tres domicilios allanados, efectivos de la Comisaría 3ra. de Quilmes Oeste incautaron casi 5 mil prendas: 1500 camperas con la marca de Columbia, 1700 pantalones de jean marca Guzzi y Levis, 850 joggings marca Nike y 700 conjuntos deportivos Adidas, todos apócrifos. Además secuestraron dos camionetas Mercedes Benz Sprinter y un Volkswagen Vento.