El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, pidió este sábado “renovar la fe, los hábitos positivos, saludables y revalorizar la familia”, al participar de la 39na Peregrinación Juvenil a la Basílica de Luján, acompañado por el arzobispo de la Arquidiócesis de Mercedes -Luján, monseñor Agustín Roberto Radrizzani.
"Creo en Dios y en la Virgen como guía en la adversidad”, manifestó el gobernador, quien aseguró que "gracias a la fe logré superar mis momentos más difíciles. Luché y pude salir adelante".
Por su parte, el arzobispo dijo que la peregrinación “es una fuente de alegría y de esperanza”, y solicitó que “la pacificación entre los argentinos sea cada vez más intensa, que no haya enfrentamientos, que no haya luchas, que no haya violencia, que convivamos felices”.
Acompañaron también a Scioli el director provincial de Culto, Enrique Moltoni, el intendente de General Rodríguez, Juan Pablo Anghileri y el ministro de Desarrollo Social, Martín Ferré.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, aseguró que "somos todos peregrinos, y venimos a pedirle a la Virgen que nos acompañe para ser más humildes y para seguir haciendo Patria”, al participar de la Peregrinación a Lujan. Domínguez formuló declaraciones a la prensa en su paso por la localidad de La Reja, partido de Moreno, según se informó en un comunicado de prensa.
El diputado dijo que “le pedimos a Nuestra Señora de Luján que proteja a nuestros jóvenes, a nuestros padres, a nuestros abuelos, por la soberanía de nuestras Islas Malvinas y porque siga habiendo paz en nuestro país”.
La procesión
Miles de fieles de todo el país caminaron hacia Luján en una peregrinación que se inició pasado el mediodía desde la Iglesia de San Cayetano, ubicada en el barrio porteño de Liniers, y terminó por la mañana del domingo. La Imagen Cabecera de la Virgen que acompañó a los fieles inició su recorrido desde el templo luego de la misa que ofició monseñor Horacio García ante una multitud emocionada que saludaba entre lágrimas y pañuelos blancos a la Virgen al salir de la iglesia.
Un jolgorio popular que se vestía de zapatillas deportivas, gorras y ropa cómoda inició su caminata rodeado de estampitas, flores y otras imágenes religiosas, cuya escena completaban los cantos a Jesús y los "hurras" a la Virgen.
"Nosotros no llevamos a la Virgen, ella nos lleva a nosotros", sostuvo Daniel, un hombre de 48 años que formó parte de el equipo de Coordinación de la Imagen Cabecera: "hace 28 años que hago esta peregrinación, y cada una de ellas es una enseñanza, ninguna es igual a la otra".
"Se vive la experiencia de estar en contacto con nuestros hermanos, y nos mueve la fe a la Madre, ella sola nos convoca, es por eso que cada peregrinación es muy distinta, porque cada uno tiene una necesidad distinta de venir, y son diferentes las historias de vida; en definitiva, la vida es una peregrinación", reflexionó.
Carlos, quien peregrinó por tercera vez y este año viajó desde Concepción del Uruguay (Entre Ríos) hacia Liniers con un grupo de personas de la parroquia de su ciudad, también realizó un razonamiento similar al de Daniel: "esto es como la vida misma porque ves todo, sentís de todo en el mismo trayecto, ves gente linda, loca, alegre, toda gente que va por la fe".
La enorme multitud que protagonizaba la escena en la Avenida Rivadavia caminaba a paso acelerado, interrumpida únicamente por organizadores y colaboradores que se acercaban a ofrecerles botellas de agua, ya que recién en Morón se produjo la primera parada, en donde los peregrinos pudieron descansar un tiempo.
Angélica, una mujer de 57 años que vive en Palermo, desde hace cinco años participa de la peregrinación "para agradecer por todo, por la patria, por el Papa, por nuestros hermanos, por todo", sostuvo a Télam emocionada al observar a los fieles que la acompañaban en el trayecto.
Yésica, una joven de 17 años, acompañada de su mamá Laura, de 45, caminaban hacia luján con un cochecito de bebé en donde descansaba Jazmín, la bebé de nueve meses de Yésica, quien ya realizó la procesión el año pasado "desde la panza", tal como sostuvo su abuela.
"Yo vengo desde hace cinco años y la primera vez quería saber si podía llegar", afirmó Laura, oriunda de Lugano: "como lo hice y me gustó ahora sigo, porque cuando vas caminando pensás en la Virgen, es ella la que te lleva a Luján", afirmó.
Mónica, Adriana y Pepe son tres fieles que partieron desde Balcarce (provincia de Buenos Aires) hacia la Capital Federal, para emprender la caminata de 60 kilómetros hacia el templo ubicado en Luján.
Adriana, de 46 años, hace 14 años que peregrina y, en diálogo con Télam, mencionó que "la gente cambia con el tiempo pero todo el mundo va con el mismo fervor, con mucha fe y alegría, aunque cuando las épocas son más críticas viene más gente".
"Yo sigo viniendo porque es una experiencia espiritual tan fuerte que no puedo decir que no voy, porque cuando va llegando la fecha empiezo a buscar colectivo para venir, y además caminar casi no cuesta nada, es como que el espíritu te lleva", afirmó Adriana.
Su compañera Mónica, de 57 años, realizó por primera vez la peregrinación y al observar a la multitud, afirmó que "esto es divino, me encanta, vengo a agradecer por todo, y realmente espero poder llegar".
Pepe, de 48 años, por su parte, quien peregrina cada dos años hacia Luján desde hace ocho, afirmó que "para llegar a Luján tenés que ser fuerte de la cabeza, porque el físico llega como puede, te duele todo, pero tenés que superar los dolores porque el esfuerzo lo vale".
Los peregrinos esperaban realizar el trayecto de 65 kilómetros hacia Luján en 19 horas, donde la misa central, oficiada por el Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mario Poli, se realizó a las 7 de la mañana.
5 de octubre de 2013
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