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Se olvidaron la mochila en un remís y los acusan de un crimen

Sus documentos aparecieron en el colectivo donde asesinaron a un chofer y quedaron "pegados". En ese momento estaban en un shopping y los testigos no los señalaron, pero igual tienen prisión domiciliaria. La historia.
Lunes, 26 de agosto de 2013 a las 12:29

Diego y Luz se bajaron del remis sin percatarse que en el asiento quedaba la mochila donde llevaban sus documentos y algunos objetos de su beba. Esa misma mochila los llevó a vivir una historia de miedo que aun los mantiene como protagonistas.

La pareja está acusada de un homicidio en robo cometido en octubre de 2011. Ambos trabajaban en fábricas, estudiaban y criaban a su pequeña beba en Villa Ballester, cuando la policía los detuvo por el asesinato de un colectivero, luego de encontrar esa mochila en la escena del crimen. Los ADN dieron negativo, el día y a la hora del homicidio estaban de paseo en un shopping, no tenían antecedentes por delitos y hasta otros acusados del hecho no los apuntan como los responsables, sin embargo la pesadilla para ellos continúa, al punto que el fiscal de la causa pidió la elevación a juicio.

"Todo esto no tiene lógica alguna. Estamos acusados de homicidio en robo, con el agravante del criminis causa. Nos dicen que matamos para tapar otro delito. Es terrible, una pesadilla. A nadie de la justicia parece importarle la verdad y tampoco encontrar a los asesinos. Todo esto que vivimos no tiene precio, no hay forma de que nos devuelvan lo que nos hicieron, lo que sufrimos. Pero están lejos de disculparse, de admitir que fue un error, y van por más. Ahora nos quieren llevar a juicio", dijo Diego, según publicó Diario Popular.

La pareja habita una casa alquilada en la localidad de Monte Grande, donde permanece "detenida" bajo un extraño régimen de prisión domiciliaria: no llevan pulseras magnéticas y tampoco tienen custodia para impedir eventuales fugas. Una situación inusual, dada la gravísima acusación que la justicia sostiene desde el 21 de diciembre de 2011, cuando decenas de efectivos policiales ingresaron a su vivienda anterior, en Villa Ballester, derribando puertas y llevándolos detenidos -la beba incluida- para informarles casi 24 horas después que estaban sospechados del crimen del colectivero Roberto Castillo, registrado el 1º de octubre de ese año en Castelar.

La policía llegó hasta el domicilio de la pareja dos meses después del homicidio guíados por un objeto personal. En la escena del crimen los investigadores encontraron una mochila abandonada por los responsables del sangriento robo, la misma que en julio había olvidado Luz en un remís. Dentro encontraron un carnet del centro de salud de Villa Ballester con el registro de las vacunas que le iban colocando a la pequeña Zaira, hija de la pareja. Allí, constaba el domicilio. "Nuestra dirección la tenían desde el primer día que encontraron la mochila", dijo Luz.
Ella estuvo encerrada, sin saber por qué, un día entero, en un cuartito policial. "Un comisario vino, le pregunté qué pasaba y me dijo que yo sabía lo que había hecho. Todo esto mientras amamantaba a Zaira. Mientras, a Diego le pasaba lo mismo. Nos acusaban de algo horrible. A nosotros, que lo único que hacemos es trabajar, estudiar y estar con la beba, que no le falte nada. El trabajaba en una metalúrgica, tenía un buen salario, y yo en una fábrica de pinturas. Los dos en blanco, con obra social, tarjetas de crédito. De pronto, todo se vino abajo", dijo Luz. Ella estuvo un mes alojada en sede policial, hasta que le brindaron la chance de la prisión domiciliaria. El camino de Diego fue aún peor, porque permaneció alojado en la Unidad Penitenciaria 39 de Ituzaingó un total de 15 meses.

Para subsistir, venden productos de panadería que elaboran dentro de la casa y venden desde el portón. "Hacemos lo de siempre, trabajar de sol a sol", dijo Diego. Mientras tanto, en la causa hay otros tres detenidos, uno de ellos un sujeto que reconoció que hizo de chofer a la pareja asesina. Este hombre, cada vez que declaró, dijo que no conocía a Diego y Luz. Y apuntó a un dúo delictivo apodado Popi y Pipi, residente en Villa La Rana, que misteriosamente nunca fueron buscados.

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