Lejos de ofenderse por perder protagonismo, desde la NASA elogiaron la experiencia del pollo de goma convertido astronauta y lo publicaron en su Blog. Según las mediciones realizadas, los estudiantes ataron a Camila a un globo de helio y el muñeco alcanzó una altura de 120 mil pies, o sea unos 36,576 kilómetros.
El objetivo del experimento era medir los niveles de radiación emitidos durante la última tormenta solar, que afectó a las comunicaciones de todo el planeta en marzo pasado.
"En el punto más alto de nuestro viaje, los sensores de Camila marcaron una gran carga", reconoció Sam Johnson, de 16 años, uno de los estudiantes de la secundaria Union Bishop que forman parte del proyecto "Earth to Sky" (algo así como "De la Tierra al cielo").
Pero la experiencia con Camilla fue sólo una prueba piloto. "Este año planeamos enviar microbios al espacio a ver si pueden sobrevivir en la estratósfera", reveló Rachel Molina, de 17. Para la precoz científica, esto fue "sólo un vuelo de reconocimiento".
21 de abril de 2012