Cuatro "motochorros" asaltaron a un sacerdote en una calle del barrio porteño de Liniers, pero cuando la víctima les dijo que era un cura le pidieron "perdón", le devolvieron los objetos robados y se fueron.
"Gracias a Dios, el Ángel de la Guarda me salvó", resumió la víctima, Adolfo Granillo Ocampo, quien se lamentó que se vive "una inseguridad muy grande y los sacerdotes no estamos fuera de esa realidad".
El hecho ocurrió a metros del Instituto Nuestra Señora de las Nieves, en Ventura Bosch al 6600, cuando el cura volvía caminando a la parroquia junto a su perro, "Pampero", tras cenar en la casa de un colega amigo.
Allí aparecieron ladrones en dos motos que lo rodearon. "Uno de ellos me puso la mano en el bolsillo mientras me gritaba: "'Dame la plata y todo lo que tengas, porque te pego un tiro'", contó que le advirtieron.
"Entonces el muchacho me ve y me dice: 'Usted es el cura? Perdónenos padre, discúlpenos', e inmediatamente sacó la mano del bolsillo, se subieron a las motos y se fueron como llegaron".
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“Quise cambiar un disco, explotó y me cortó la mano. Sólo quedó agarrada de un pedacito de piel”, explicó. Le salvaron la mano en el hospital El Cruce.
12 de junio de 2014