La investigación comenzó en septiembre del año pasado en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, cuando personal de ARCA detuvo a una ciudadana paraguaya que transportaba siete kilogramos de clorhidrato de cocaína.
La mujer que actuaba como “mula” había intentado abordar un vuelo con destino a la ciudad de Kuala Lumpur, Malasia, llevando dentro del equipaje ingeniosamente escondida y camuflada la droga, simulando paquetes de snacks y alimentos provenientes de Asia.
Por la complejidad del hecho, el Juzgado interventor convocó a los detectives de la División Operaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA), quienes efectuaron pesquisas y pericias de los dispositivos móviles secuestrados a la detenida, sumado al entrecruzamiento de registros migratorios y una exhaustiva trazabilidad financiera.
De esta manera, determinaron que se trataba de una organización internacional con ramificaciones operativas en la República del Paraguay y en el continente asiático, la cual utilizaba el territorio argentino como base para sus maniobras ilícitas.
Los investigadores determinaron que la organización creaba empresas “pantallas”, que carecían de actividad comercial o productiva real, que recibían plata de la venta de droga para para costear la logística del contrabando. Los miembros de la banda se alojaban en hoteles de lujo.
Siguiendo la línea investigativa, los efectivos constataron cinco domicilios en el área del AMBA, cuatro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y uno en el partido de Tres de Febrero, utilizados como base operativa y punto de venta de drogas sintéticas por dos integrantes de rol preponderante dentro de la organización.
Fue así que con las pruebas, el juzgado interviniente ordenó los allanamientos a esos lugares, donde se detuvo a los dos investigados, un ciudadano chino y un argentino, ambos mayores de edad.
Además, se secuestraron 729 pastillas de MDMA, dosis de Ketamina, una cédula de identidad paraguaya, dinero en efectivo de distintas denominaciones y de varios países, 5 pasaportes, 7 pasajes aéreos, una notebook, 13 teléfonos celulares y documentación de relevancia para la causa.