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Intentó apuñalarlo para robarle y el dueño del kiosco le disparó en la cara al ladrón

El comerciante vive una pesadilla. Sufre ataques de pánico, lo echaron de su trabajo y tiene una deuda de 60 millones que lo dejan al borde del cierre.
 

Por Redacción

Martes, 09 de junio de 2026 a las 23:59

Nicolás Aakeson, el comerciante de la ciudad cordobesa de Alta Gracia que se defendió de un asalto y baleó en la cara al delincuente que lo atacó dentro de su local, aseguró que desde aquel episodio atraviesa una profunda crisis económica, laboral y familiar, marcada por problemas de salud, ataques de pánico y una deuda que, según afirmó, asciende a unos 60 millones de pesos.

El hecho ocurrió durante la madrugada del 23 de marzo, cuando Aakeson se disponía a cerrar su comercio porque su esposa estaba sola. En ese momento fue sorprendido por un delincuente armado con un arma blanca que ingresó al local y le exigió dinero.

De acuerdo con su relato, el comerciante reaccionó ante la amenaza y efectuó un disparo con una pistola calibre .380, que impactó en el rostro del asaltante y permitió frustrar el robo.

A más de dos meses del episodio, Aakeson afirmó que las consecuencias continúan afectando distintos aspectos de su vida. "Psicológicamente estoy destruido. Tengo ataques de pánico, ansiedad y depresión", sostuvo al describir el cuadro emocional que atraviesa desde el asalto.

El comerciante también reveló que perdió su empleo en una empresa de la ciudad de Córdoba mientras se encontraba de licencia por la situación que estaba atravesando.

"Lo único seguro que tenía era mi trabajo en una empresa en Córdoba y me despidieron estando de licencia", lamentó.

A la pérdida laboral se sumó una situación familiar compleja. Según explicó, su esposa fue diagnosticada con un nódulo que requiere seguimiento médico y, tras el despido, la familia perdió la cobertura de la obra social. "A mi esposa le encontraron un nódulo y me quedé sin obra social cuando me despidieron", señaló.

La pareja tiene tres hijos de 10, 5 y 2 años y actualmente espera percibir la indemnización correspondiente por el despido.

En paralelo, Aakeson aseguró que la actividad comercial se vio seriamente afectada por el impacto psicológico que le dejó el asalto y por la acumulación de compromisos financieros. "Estoy fundido. Me daba miedo trabajar y se me empezaron a juntar deudas", expresó.

Según indicó, las obligaciones económicas acumuladas rondan los 60 millones de pesos y existe la posibilidad de que deba cerrar el kiosco que constituye el principal sustento familiar.

El comerciante también cuestionó la asistencia sanitaria que recibió el delincuente herido tras el intento de robo y comparó esa situación con las dificultades que enfrenta actualmente para sostener a su familia. "Al ladrón le pagaron prótesis y todo", afirmó en referencia a la reconstrucción maxilar que recibió el asaltante luego de resultar herido.

Frente a este escenario, Aakeson inició una campaña solidaria para intentar afrontar las deudas, sostener el comercio y preservar las fuentes laborales de tres empleados que dependen del negocio.Quienes deseen colaborar pueden hacerlo con una transferencia a través del alias lanuevamili o comunicarse por
Instagram a la cuenta @Kioscomili0.0

Además de buscar asistencia económica, el comerciante señaló que intenta recuperar estabilidad emocional y familiar tras un episodio que, según remarcó, cambió por completo su vida.

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