¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

“Me salía el barrio de adentro y los quería cagar a trompadas”: Alejandro Fiore y el crudo impacto de hacer teatro sobre violencia de género en las cárceles

El actor contó las situaciones que vivió al interpretar a un agresor en “La última vez”. También compartió su insólito debut en la pantalla grande con Jorge Porcel y recordó su participación en “Tumberos”: “Algunos habían estado presos”.

Por Redacción

Jueves, 23 de julio de 2026 a las 08:28

En el marco de una entrevista, el “Simulador” Alejandro Fiore rememoró algunas de las experiencias más fuertes de su carrera: interpretar al agresor en “La última vez”, una obra sobre violencia de género.

Durante la charla, el conductor Mario Pergolini le preguntó por la particularidad de haber llevado la puesta a distintos ámbitos.

“Recorrimos todo el país, pero después hicimos todas las cárceles. La hicimos para cadetes de policía, para fiscales, para abogados”, contó el actor.

La obra, escrita por Mónica Salvador —que también es coprotagonista—, aborda la violencia de género a través de una familia ensamblada y expone la dinámica de una relación marcada por el abuso y los vínculos tóxicos.

“A ella maltrato y quiero seducir a la hija, que es menor”, explicó el actor sobre su rol en la ficción.

En esta misma línea, Fiore contó que la propuesta recibió elogios durante su temporada en Mar del Plata —donde obtuvo premios Estrella de Mar y buenas críticas— y también tuvo un impacto fuerte en el público.

“Cuando la hicimos durante la temporada de Mar del Plata vino muchísima gente. La rompimos, pero fue la primera vez que me pasó que no haya una sola persona que a la salida no me gritara ‘hijo de p...’. Para mí fue muy duro”, relató sobre cómo al público le costaba separarlo del personaje que interpretaba sobre el escenario.

También aseguró que en algunas funciones la reacción del público fue todavía más intensa.

“De repente aparecía una mujer que se subía al escenario y yo no sabía si me quería pegar por lo que yo había hecho en escena, pero de repente me abrazaba y me decía: ‘Te felicito, está mi marido allá en la puerta’”, recordó.

Esos momentos lo llevaron a tomar conciencia del impacto que podía tener la obra y de la necesidad de acompañar a quienes atravesaban la problemática. “Uno decía ‘¿cómo le ayudo?’. Y te sale un poco el barrio, de adentro, y eso de ‘ahora voy y lo cago a trompadas’. Ahí tenía que medirme y aprendí a enseguida poner a la gente a disposición de alguien que la ayudara”, concluyó.

El recuerdo de “Tumberos”:

En otro tramo de la nota, el actor recordó las filmaciones de la emblemática y premiada serie carcelaria argentina de 2002. Detalló que la producción buscaba el mayor nivel de fidelidad posible, al punto de que "había gente que había estado presa" trabajando como extras y actores de reparto.

Aseguró que las dinámicas de grabación eran tan intensas y realistas que, durante el rodaje de algunas escenas específicas de peleas o motines, "se mataban a palos" de verdad en el set.

Su insólito debut en el cine y la actuación:

Por otro lado, Fiore relató los detalles de sus inicios cinematográficos en la película El profesor punk (1988), protagonizada por el célebre capocómico argentino Jorge Porcel.

Reveló que consiguió ese primer trabajo actoral gracias a la intervención directa de la actriz y modelo Andrea Frigerio. Bromeó diciendo que pocas personas pueden decir que empezaron su carrera "a dedo" y que ese dedo fue ella.

Además, recordó con precisión que el pago por su participación en el filme fue de 1.200 australes, lo que significó “el primer sueldo de toda su vida”.

A pesar de haber tenido la oportunidad de debutar en la pantalla grande junto a una figura como Jorge Porcel, Fiore confesó de manera divertida que "no fue a ver" la película cuando se estrenó debido a los nervios y la timidez que le generaba verse a sí mismo.

Su llamativo fanatismo:

Finalmente, el actor de “Los Simuladores” compartió un pasatiempo desconocido para la mayoría de sus seguidores: su profunda fascinación por la perfumería de nicho, una afición que describió como un camino sin retorno.

A partir de la relación, detalló los ejes de su obsesión aromática son:

Confesó que gasta mucho dinero en fragancias exclusivas y de autor, argumentando con humor que es su único gran vicio financiero. Explicó que posee una colección muy selecta y que busca aromas complejos que se salgan de lo masivo o comercial.

También, reveló que su secreto para que las fragancias duren todo el día es aplicar una capa de crema hidratante neutra en la piel antes de vaporizar el perfume.

Asimismo, aconsejó aplicar las fragancias detrás de las orejas y en las muñecas, pero advirtió que jamás hay que frotar las muñecas entre sí porque se rompen las moléculas del aroma.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD