¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Imprimir una casa en 48 horas: Mateo Salvatto habló de la revolución en la construcción 3D que llegó a Argentina

La tecnología busca mitigar la crisis habitacional en Argentina ofreciendo estructuras antisísmicas y térmicas en poco tiempo. También reflexionó sobre el uso de celulares en los ámbitos estudiantiles: "Una droga bastante tóxica de la cual es sumamente difícil despegarse".

Por Redacción

Jueves, 16 de julio de 2026 a las 13:54

Con el costo de la construcción en niveles cada vez más altos, el sector inmobiliario busca alternativas que permitan reducir tiempos y ganar eficiencia en obra. En este marco, empieza a tomar fuerza una tecnología que hasta hace pocos años parecía lejana: casas y estructuras de hormigón levantadas con impresoras 3D.

La impresión 3D ya no se limita a objetos pequeños o piezas de plástico. En 2025, por ejemplo, se inauguró en Texas un local de Starbucks construido con esta metodología. Ese mismo año, en Japón, se imprimió una estación ferroviaria en apenas seis horas. Y en Estados Unidos ya avanzan desarrollos de barrios cerrados con viviendas hechas mediante este sistema.


La tendencia ya tiene presencia en Asia, Europa y Norteamérica. Y también empieza a moverse en la Argentina. “Una vivienda de 120 m² puede tener la obra gris lista en 48 horas”, aseguró Mateo Salvatto, cofundador de Grondplek, la empresa dedicada a la impresión 3D de hormigón aplicada a la construcción.

La compañía que Salvatto creó junto a tres socios trabaja en servicios de desarrollo urbano y rural, estaciones modulares, residencias y construcción corporativa integral.

Cómo funciona la maquinaria para construir viviendas:

El sistema cambia la lógica de una obra tradicional. Según explicó Salvatto, la máquina que utilizan mide aproximadamente 11 metros por 11 metros y tiene 7 metros de altura. Imprime con concreto, una mezcla de cemento con un 2% de aditivos.

El equipo se completa con una planta mezcladora compacta, conectada a una bomba y a una manguera especial que alimenta el cabezal de impresión. Así, la estructura se levanta por capas y a gran velocidad.

Aunque la idea de una casa “impresa” puede asociarse a algo frágil, Salvatto afirma que las viviendas son antisísmicas y cuentan con doble pared con cámara de aire. “No la rompés con nada”, resumió.

El emprendedor también remarcó el impacto económico que puede tener esta tecnología. “Imaginate una casa que pueda bajar el 30% de su costo de mercado, terminada en una semana, y podés sacar una casa atrás de la otra”, indicó.

Otro punto que destaca es la reducción del desperdicio. A diferencia de una obra convencional, la máquina bombea hacia el cabezal solo el concreto que se necesita en cada etapa.

“Son casas de buena calidad, con diseño disruptivo, curva y contracurva para aprovechar mejor el espacio, recontra aislante, ergo con mejor eficiencia energética”, agregó.
Los materiales, además, no son difíciles de conseguir. “Es hormigón, nada muy místico”, dijo Salvatto. Los aditivos que se usan, como plastificantes y acelerantes, también están disponibles en el mercado local.

La mezcla puede ajustarse según la temperatura, las condiciones de la máquina o las necesidades del proyecto, pero no requiere componentes extraordinarios. Durante la impresión se hacen cortes entre capas para permitir el fragüe del material, el proceso por el cual el concreto pierde plasticidad y se endurece.

De todos modos, la impresora no entrega una vivienda terminada. Lo que construye es la llamada “obra gris”: estructura, paredes, escaleras, canteros e incluso mesadas. Después hay que sumar instalaciones, terminaciones y detalles finales.

Esa etapa sigue necesitando mano de obra. Según Salvatto, la tecnología no busca reemplazar trabajadores, sino modificar algunas tareas y reducir aquellas que implican levantar cargas pesadas. “Las terminaciones, la operación y la supervisión de la máquina necesitan al humano”, enfatizó.

Según la web de Grondplek, la compañía ya imprimió más de 500 m² de hormigón y produjo más de 1400 piezas, con una reducción del 35% en el tiempo de obra gris.

Para Salvatto, la decisión de traer esta tecnología al país también tiene un componente de apuesta local. “Quienes estamos en el sector privado tenemos que apostar por el país, hacer crecer a la Argentina y generar empleo”, concluyó.

La prohibición de los celulares en los colegios:

Durante la misma entrevista, Mateo Salvatto se mostró plenamente a favor de la prohibición de los celulares en las instituciones educativas.


El joven profesional analizó el fuerte impacto psicológico y cognitivo que las plataformas digitales ejercen sobre los más jóvenes. Lejos de adoptar una postura corporativa o puramente defensiva de los dispositivos, Salvatto fue autocrítico y argumentó que el software moderno vulnera la capacidad de concentración de los estudiantes.

"Los teléfonos celulares no tendrían que estar permitidos en toda el área académica", sentenció el joven desarrollador, especificando que la medida debería abarcar transversalmente "desde el jardín de infantes hasta el primario y el secundario".

La raíz de su preocupación, según explicó, no reside en el dispositivo físico en sí, sino en la ingeniería detrás del consumo de contenidos rápidos y los algoritmos que manejan las grandes corporaciones informáticas.

"Las redes sociales y las tecnologías móviles actuales están específicamente diseñadas para capturar por completo la atención de los usuarios", remarcó.

En esa misma línea, no dudó en utilizar una analogía cruda para graficar la situación actual de los adolescentes frente a las pantallas: definió este consumo constante e involuntario como una especie de "droga bastante tóxica de la cual es sumamente difícil despegarse".

Autocrítica frente al "scroll" infinito:

Para demostrar que nadie está exento de los efectos adictivos del ecosistema digital, Salvatto compartió un detalle de su propia vida cotidiana y laboral.

Reveló que, a pesar de sus conocimientos técnicos y profesionales en la materia, él mismo se vio obligado a tomar medidas de autoanálisis y control estricto sobre sus hábitos de consumo digital.

"Tuve que bajarme una aplicación específica en mi teléfono para bloquear los reels y evitar el desplazamiento infinito (scroll)", confesó el emprendedor, exponiendo la fuerza con la que operan los mecanismos de recompensa inmediata en el cerebro de adultos y jóvenes por igual.

Con este testimonio, la discusión en torno al "recreo del silencio" y el orden del aprendizaje en las escuelas sumó un argumento central: si un especialista en tecnología requiere bloqueadores para resguardar su tiempo, la protección del espacio áulico se vuelve una urgencia pedagógica indiscutible.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD