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“Dolía salir a pedir prestado o fiado”: La dura infancia de Leandro Paredes con su familia, la ayuda clave de Tévez y su amor por Boca Juniors

River quiso llevárselo y Barcelona soñó con mudarlo a España pero su pasión por Boca fue más fuerte. Su mamá y su hermana recordaron las dificultades económicas que atravesó y el esfuerzo familiar para acompañarlo en sus primeros pasos futbolísticos.
 

Por Redacción

Jueves, 18 de junio de 2026 a las 08:41

Una historia de agradecimiento y gestos silenciosos volvió a unir a Boca con una de las figuras más importantes de la Selección Argentina. También el recuerdo de los momentos complicados en la infancia donde no había para comer.

La madre del jugador, Myriam Benítez y la hermana, Vanesa, recordaron las dificultades económicas que atravesó la familia y el esfuerzo que hicieron para acompañarlo en sus primeros pasos en el fútbol.

“Eran fideos con manteca, después no había manteca y era aceite y así”, aseguró su hermana. Y continuó: “En ese momento mamá no tenía trabajo, después consiguió”.

“En nuestro trabajo hay muchos altibajos viste. De salir a pedir prestado, fiado, duele. Pero hubo mucha gente que muchas veces ayudó. Después era trabajar y era como que venías de atrás para adelante porque el trabajar era ir atrás y pagar”, relató la madre del jugador.

Y la hermana completó: “A veces la gente dice ‘qué sabe de sufrimiento, de presión, presión es levantarse a las cuatro de la mañana y te da bronca porque no todos tienen la misma presión y no saben todo lo que pasó él. Que hoy tenga la bendición que hoy tiene fue porque él la luchó desde chiquito”.

El gesto de Carlos Tévez:

La madre de Leandro Paredes reveló detalles íntimos de una ayuda fundamental que Carlos Tévez le brindó a su familia en un momento bisagra de la carrera del mediocampista.

“A los 11 años lo viene a buscar el Barcelona. En ese momento estaba separada, con tres hijos, trabajando y lo primero que me pusieron en la mesa fue ‘Myriam tus hijos van a estar bien, van a tener una obra social y vos vas a tener trabajo, una casa’, y la idea era que nos mudáramos todos a Barcelona”, comenzó.

En este marco, reveló la ayuda inesperada de Tevez: “¿Sabés quién nos ayudó? Carlos Tevez. En ese momento estaba el messenger y le escribo: ‘Carlitos me está pasando esto’. Leandro tenía 11, 12 años. Y me dijo ‘tranquila, yo te voy a mandar a alguien para ayudarte y asesorarte porque muchos vienen con esas promesas’”. 

Finalmente, Leandro continuó en las inferiores de Boca y el llamado del Barcelona nunca se concretó. Sin embargo, Myriam confesó: “Muchas veces nos ponen en esa presión de una mejor calidad de vida para toda la familia. Entonces fue muy difícil”.

El gesto de Tévez no se limitó a lo económico o lo deportivo, sino que tuvo un fuerte componente humano. La propia madre de Paredes destacó esa dimensión al recordar cómo el Apache se acercó en un contexto de incertidumbre, donde cada paso podía marcar una diferencia enorme en la carrera de un juvenil que empezaba a asomar. 

La posibilidad de ir a River:

El amor de Paredes por Boca apareció desde muy chico. Tanto, que ni siquiera el interés de River logró modificar su deseo de vestir la camiseta azul y oro.

Su madre relató: “A los 9 años empieza esto de River pero él ya estaba en Boca”.

“Volvió de una reunión con la gente de River, se acostó al lado mío y empezó a llorar”, recordó Vanesa, su hermana. “Me dijo que no se quería ir a River, que quería quedarse en Boca”.

Y la respuesta de la familia fue inmediata: “Fui y dije que Leandro no iba a ningún lado. Que se quedaba en Boca”. Club del que era hincha y donde soñaba con triunfar.

”No era un chico común de 5 años”:

También habló sobre Paredes un ex entrenador, Tano Nania: “No era un chico común de 5 años. Una madurez, lo táctico, lo futbolístico, lo cognitivo de resolver, de decirle algo y ya lo agarraba”.

“Vienen y me dicen ‘tengo un peludito de 4, 5 años que no se le cae la pelota de los pies’. Vino, lo empezamos a entrenar y a los cinco minutos lo quería agarrar yo, el otro, era otra cosa”, contó.

Y cerró: “Te daba placer, le tirabas 10 pelotas para que salga a cabecer y el pibe lo hacía con una naturalidad”.

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