Pensó que estaba de suerte. Hizo match en Tinder con una joven de 19 años con la que rápidamente acordó una cita. La pasó a buscar y la llevó hasta su edificio donde tuvieron sexo y también compartieron unas copas.
Tras beber una copa de vino que “Dayana” le había ofrecido de forma insistente, se sintió mareado y se durmió: había sido víctima de una viuda negra. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba para la ladrona colombiana.
Ella se había subido encima de él para arrancarle una cadena de oro de 18 kilates. En ese momento, cerca de las 3AM él se despertó, se la sacó de encima y vio todo revuelto. El analgésico que la viuda negra le había administrado había fallado.
“Dame la cadenita o llamó al 911”, le dijo el empresario. Ante la negativa de la mujer, se comunicó con la Policía de la Ciudad, que minutos después se apersonó en el departamento y redujo a la atacante.
Le preguntaron por unos relojes Rolex y ella indicó que aún estaban en la mesa de luz de las víctimas. Ya los tenía fichados para llevárselos aunque eran de imitación.
Revisando una escalera de servicio que conectaba con el piso 24, los agentes encontraron dentro de un tacho de basura una jeringa con restos de lidocaína. A su vez, encontraron un preservativo y 80 mil pesos en la billetera de la colombiana.
La mujer fue condenada en la Justicia. Aceptó su culpa con un juicio abreviado en el Tribunal N°25, con un acuerdo entre su abogada particular y la fiscalía de juicio. El magistrado valoró que la acusada no tenía antecedentes penales en el país y que reconoció el hecho. Así, fue condenada por el delito de robo mediante el empleo de sustancias hipnóticas. La pena: tres años de ejecución condicional.
A su vez, descubrieron que estaba en el país de forma ilegal. Estuvo presa brevemente en Ezeiza. Una vez expulsada, no podrá regresar a Argentina.